Voltfall
de Hadukis
de Hadukis
Esquiva la geometría que cae. Cuanto más aguantas, más rápido viene.
Muévete para esquivar las figuras que caen. Aguanta todo lo que puedas.
Voltfall es un juego de supervivencia con un solo verbo. Caen formas desde arriba, tú te mueves por abajo, y eso es todo: no hay arma, no hay ninguna barra que administrar y no hay nada que desbloquear. Lo único que cambia es el ritmo, que sube sin parar mientras sigas vivo.
Esa subida es el diseño. La mayoría de las partidas no acaban porque una forma sea injusta, sino porque el juego llegó a una velocidad a la que el hueco al que apuntabas se cerró mientras todavía ibas hacia él. Pierdes contra tu propio tiempo de reacción y no contra un nivel de dificultad, que es por lo que la partida anterior a la que te mata suele ser la que más te ha gustado.
Es corto a propósito. Una partida dura un minuto o dos, reiniciar cuesta un toque y no hay nada que retomar: no estás construyendo nada, estás averiguando a qué velocidad puedes leer la pantalla hoy. Si quieres algo con progreso, Oredrift y Wellfall están en esta misma web y los dos guardan partida. Este no, y es deliberado.
En el móvil se juega tocando la pieza y arrastrándola con el dedo, sin ningún pad en pantalla: el objeto va donde va tu dedo y nada se interpone. Y funciona en cualquier cosa — el juego entero es un único fichero HTML de menos de 80 KB, sin descargas, sin cuenta y sin una sola petición a la red después de cargar la página, así que también corre en el portátil del instituto y en un móvil de hace cinco años.